Finalizado el primer semestre del año, el líder gremial hace un repaso de la primera mitad de 2019, donde insiste en la necesidad de agilizar el avance de los proyectos de inversión y de apurar la modernización tributaria y la flexibilización del mercado laboral

 

 

¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento que tiene CORPROA para el país y la región en lo que resta de año ¿En qué basan sus proyecciones? 

Las cifras del IMACEC, de la primera parte del año, apuntarían a un crecimiento en torno a un 2,0%. Esto presiona a la actividad económica para que crezca cerca de un 4,0% durante el segundo semestre y así cumplir las previsiones del crecimiento para el año  2019 efectuadas por el Banco Central, tomando en cuenta que la estimación de crecimiento para el presente ejercicio, de acuerdo al propio Instituto Emisor, se encuentra en un rango de entre 2,75% y 3,5%.

Alcanzar tal crecimiento en el segundo semestre, depende en gran parte de la solución al conflicto entre China y Estados Unidos -asunto en el que Chile  no tiene control-, la recuperación del dinamismo en el sector minero y el aumento de la inversión.

Por otra parte, el panorama en la región parece ser más difícil, las exportaciones de Atacama han acumulado un fuerte retroceso entre enero y abril de este año con una baja de más de un 30% en el valor de los envíos respecto al año anterior y una disminución de casi un 45% en el volumen exportado, en ambos casos explicado -principalmente- por el menor desempeño del sector minero, a esto se añade la caída en la producción minera que al mes de mayo acumula un 14,5% de decrecimiento, medido a través del Índice de Producción Minera Regional (IPMIN).

Cabe consignar que no solo el menor empuje de la minería dificulta hacer una proyección de crecimiento para la Región de Atacama, la falta de indicadores de actividad regional como el INACER resta elementos que permitan elaborar alguna perspectiva, dependemos, por el momento, de los datos de crecimiento del Banco Central para conocer en qué medida la economía regional ha crecido, o bien, retrocedido.

 

Especificar, por ejemplo, si el crecimiento que esperan para el segundo trimestre tiene relación con un factor real de aumento de productividad y de consumo o bien tiene relación con la base de comparación de 2018.

A nivel nacional, según datos del Banco Central, se espera que la inversión siga impulsando el crecimiento del país, pero en menor medida a lo esperado a fines del 2018, al igual que el consumo. La base de comparación del segundo semestre del 2018 es más exigente que la del 2017, por lo que de persistir los riesgos de la guerra comercial y el lento ritmo del sector minero las proyecciones de crecimiento podrían ajustarse a la baja.

Para la Región de Atacama se disponen por el momento de datos anualizados del PIB. Pese a que la variación del PIB del 2017 fue negativa aun cuando la actividad minera creció, para el año 2018 podría preverse un resultado positivo atribuido a la construcción, sector que también ha mostrado buenas cifras durante el 2019 con un INACOR (Índice de Actividad de la Construcción Regional) acumulado entre enero y marzo de 2,9%, siendo las única región de la zona norte con números azules en esta medición, sumado a aumentos en los permisos de edificación y mayores niveles de ocupación en el sector.

 

Para 2020, ¿cuáles son las proyecciones de crecimiento para el sector y el país? ¿En qué basan sus análisis?

Suponiendo que las repercusiones negativas, especialmente en el mercado de los commodities, de las negociaciones entre China y Estados Unidos se aminoren, la  consecuente aceleración de la minería y la materialización de nuevas inversiones, por nombrar algunos, la expansión de la economía nacional se encontraría en un rango entre 3,0% y 3,5%.

En el caso de Atacama asignar cualquier número a una proyección de crecimiento es aventurado, mientras que la economía del país es relativamente capaz de compensar el menor desempeño de un sector con mejores resultados en otros, la economía regional es más volátil y reaccionaría con mayor sensibilidad, por ejemplo, a una eventual contracción de la demanda por cobre.

 

¿Qué temas son los que les preocupan para 2020?

A lo ya mencionado, es necesario agregar la modernización tributaria y la flexibilización del mercado laboral, mientras que particularmente en la Región de Atacama existe la preocupación constante sobre la ejecución de grandes inversiones, que no sólo aumenten el producto regional sino que también generen empleos. Recientemente se publicaron los resultados de una encuesta realizada por Cadem y CORPROA donde se destacan, dentro de las principales preocupaciones de los atacameños, la falta de inversión pública y privada y el consecuente desempleo.

Según datos de la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables, en la Región de Atacama la cartera de proyectos de inversión para los años 2019 – 2023 es de US$11.570 millones, de los cuales tan sólo US$554 millones (equivalentes a cinco proyectos) están en etapa de construcción. En tanto, aunque las cifras de desocupación han mostrado continuas bajas en comparación al año anterior, persiste un alto porcentaje de informalidad laboral, así en la última medición correspondiente trimestre marzo – mayo si bien la cantidad de ocupados creció en 7,6%, la cantidad de ocupados informales aumentó en 14,1%, con ello la informalidad abarca cerca de un tercio de la ocupación en la Región de Atacama (la tasa de ocupación informal en el trimestre marzo – mayo de 2019 alcanzó un 29,9%).

 

¿Cómo evalúan las medidas del gobierno? ¿Qué impacto pueden tener en la inversión?

Con un 4,8% de la cartera de proyectos de inversión en etapa de construcción (en base a datos de la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables) el impacto de las medidas “Pro-Inversión” pareciera no ser el esperado todavía. Las modificaciones tributarias y el largo camino de trámites, permisos y observaciones que debe atravesar un proyecto para materializarse aún representan fuertes barreras de entrada. Esto no quiere decir que se deban transar estándares de sustentabilidad, pero si es necesaria mayor claridad en los procesos  para generar interés y confianza en los inversores.

La jornada contó con la presentación del “Indicador de Bienestar Territorial de Copiapó”, elaborado por el Centro de Inteligencia Territorial de la Universidad Adolfo Ibáñez.

 

Para leer el estudio completo, haga clic en el siguiente enlace:

Indicador de Bienestar Territorial – Copiapó

Para leer el Reporte de Sostenibilidad de CAP Minería, haga clic en el siguiente enlace:

Reporte de Sostenibilidad CAP Minería 2018

 

Con una gran cantidad de asistentes a Antay Casino & Hotel, la empresa CAP Minería realizó el seminario:“Sustentabilidad y Territorio: ¿Hacia dónde va Copiapó?”, instancia en la que además lanzó su Reporte de Sustentabilidad 2018, en el que destaca los principales resultados en materia de desempeño ambiental, sustentabilidad económica, calidad laboral y relacionamiento comunitario, entre otros.

Junto a ello, el Centro de Inteligencia Territorial de la Universidad Adolfo Ibáñez expuso el estudio: “Indicador de Bienestar Territorial de Copiapó”, cuyo objetivo es visibilizar las  oportunidades para mejorar la calidad de vida -en relación al territorio- y manifestar las brechas y desequilibrios por superar.

La actividad continuó con un panel de discusión en el que Daniela Rojas, gerente general de la consultora SatéliteSpA; Daniel Guevara, ex Presidente del Primer Tribunal Ambiental; y Daniel Llorente, presidente de CORPROA, reflexionaron sobre los desafíos del territorioen pos del desarrollo sustentable.

Una vez finalizado el seminario, el gerente general de CAP Minería, Carlos Pineda sostuvo que “fue una excelente jornada, donde pudimos presentar a representantes de la comunidad nuestro Reporte de Sustentabilidad 2018 y generar un grato ambiente de discusión y reflexión en torno a los desafíos que hoy existen en la región”.

En esta línea, el ejecutivo de la compañía minera agregó que “sabemos que para abordar exitosamente esta tarea debemos desarrollar un trabajo colaborativo entre autoridades, comunidades y empresas. CAP Minería está arraigada en este territorio y por ello somos parte activa en la construcción de su futuro”.

Por su parte, Daniela Rojas, subrayó que el seminario fue una instancia “muy valiosa para que actores públicos y privados reflexionaran sobre temas atingentes y contingentes, con el objetivo de materializar los desafíos para la región de Atacama”.

Palabras similares a las expresadas por el presidente de CORPROA. “Como Corporación por el Desarrollo de Atacama agradecemos a CAP Minería por realizar esta jornada, de la cual espero salgan grandes cosas, entre ellas, fomentar una relación honesta comunidades y empresas”, afirmó.

A su vez, Daniel Guevara, destacó el rol de CAP Minería, señalando que “es un actor muy relevante y por tal motivo es significativo que haya presentado su Reporte de Sustentabilidad a través de sus principales ejecutivos. Es una empresa que tiene una madurez organizacional y en este sentido, tiene mucho por seguir ofreciendo al desarrollo de Atacama”.

¿Cómo está hoy Copiapó-Tierra Amarilla?

El estudio ‘Indicador de Bienestar Territorial’ evidenció importantes cifras sobre la calidad de vida en “conurbación” Copiapó-Tierra Amarilla, que está posicionada positivamente dentro del promedio nacional, no así dentro de sus mismas zonas, ya que aún se reconocen brechas, específicamente en la distribución de los servicios.

Los resultados del estudio para las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla, plantean que es crucial entender cómo se distribuyen las condiciones de oportunidad en la configuración urbana, es decir, dentro de la misma comuna.  Las dimensiones como infraestructura, áreas verdes, cultura, deporte, salud, servicios públicos y educación varían significativamente según el plano territorial.

Dentro de los doce indicadores que se presentaron, se realizó una comparación de la ciudad con las otras cinco que fueron levantadas en el marco de este estudio (Arica, Iquique-Alto Hospicio, Antofagasta, Calama y Coquimbo-La Serena). Algunos resultados destacados arrojaron que Copiapó-Tierra Amarilla tiene mejor infraestructura básica de veredas, luminarias y calidad de las viviendas.

Con relación a áreas verdes, la capital regional y su comuna aledaña cuentan con 4,52 m2/habitante, posicionándose bajo Coquimbo-La Serena, que cuenta con 6,16. Este dato mantiene una similitud con el promedio nacional, que es de 4,55.

Igualmente, la dimensión de accesibilidad a Servicios Públicos, presenta un 0,41 equipamientos/1000 habitantes, cifra superada ampliamente por la media nacional de 0,19.

Finalizado el primer semestre del año, el líder gremial hace un repaso de la primera mitad de 2019, donde insiste en la necesidad de agilizar el avance de los proyectos de inversión y de apurar la modernización tributaria y la flexibilización del mercado laboral

 

 

¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento que tiene CORPROA para el país y la región en lo que resta de año ¿En qué basan sus proyecciones? 

Las cifras del IMACEC, de la primera parte del año, apuntarían a un crecimiento en torno a un 2,0%. Esto presiona a la actividad económica para que crezca cerca de un 4,0% durante el segundo semestre y así cumplir las previsiones del crecimiento para el año  2019 efectuadas por el Banco Central, tomando en cuenta que la estimación de crecimiento para el presente ejercicio, de acuerdo al propio Instituto Emisor, se encuentra en un rango de entre 2,75% y 3,5%.

Alcanzar tal crecimiento en el segundo semestre, depende en gran parte de la solución al conflicto entre China y Estados Unidos -asunto en el que Chile  no tiene control-, la recuperación del dinamismo en el sector minero y el aumento de la inversión.

Por otra parte, el panorama en la región parece ser más difícil, las exportaciones de Atacama han acumulado un fuerte retroceso entre enero y abril de este año con una baja de más de un 30% en el valor de los envíos respecto al año anterior y una disminución de casi un 45% en el volumen exportado, en ambos casos explicado -principalmente- por el menor desempeño del sector minero, a esto se añade la caída en la producción minera que al mes de mayo acumula un 14,5% de decrecimiento, medido a través del Índice de Producción Minera Regional (IPMIN).

Cabe consignar que no solo el menor empuje de la minería dificulta hacer una proyección de crecimiento para la Región de Atacama, la falta de indicadores de actividad regional como el INACER resta elementos que permitan elaborar alguna perspectiva, dependemos, por el momento, de los datos de crecimiento del Banco Central para conocer en qué medida la economía regional ha crecido, o bien, retrocedido.

 

Especificar, por ejemplo, si el crecimiento que esperan para el segundo trimestre tiene relación con un factor real de aumento de productividad y de consumo o bien tiene relación con la base de comparación de 2018.

A nivel nacional, según datos del Banco Central, se espera que la inversión siga impulsando el crecimiento del país, pero en menor medida a lo esperado a fines del 2018, al igual que el consumo. La base de comparación del segundo semestre del 2018 es más exigente que la del 2017, por lo que de persistir los riesgos de la guerra comercial y el lento ritmo del sector minero las proyecciones de crecimiento podrían ajustarse a la baja.

Para la Región de Atacama se disponen por el momento de datos anualizados del PIB. Pese a que la variación del PIB del 2017 fue negativa aun cuando la actividad minera creció, para el año 2018 podría preverse un resultado positivo atribuido a la construcción, sector que también ha mostrado buenas cifras durante el 2019 con un INACOR (Índice de Actividad de la Construcción Regional) acumulado entre enero y marzo de 2,9%, siendo las única región de la zona norte con números azules en esta medición, sumado a aumentos en los permisos de edificación y mayores niveles de ocupación en el sector.

 

Para 2020, ¿cuáles son las proyecciones de crecimiento para el sector y el país? ¿En qué basan sus análisis?

Suponiendo que las repercusiones negativas, especialmente en el mercado de los commodities, de las negociaciones entre China y Estados Unidos se aminoren, la  consecuente aceleración de la minería y la materialización de nuevas inversiones, por nombrar algunos, la expansión de la economía nacional se encontraría en un rango entre 3,0% y 3,5%.

En el caso de Atacama asignar cualquier número a una proyección de crecimiento es aventurado, mientras que la economía del país es relativamente capaz de compensar el menor desempeño de un sector con mejores resultados en otros, la economía regional es más volátil y reaccionaría con mayor sensibilidad, por ejemplo, a una eventual contracción de la demanda por cobre.

 

¿Qué temas son los que les preocupan para 2020?

A lo ya mencionado, es necesario agregar la modernización tributaria y la flexibilización del mercado laboral, mientras que particularmente en la Región de Atacama existe la preocupación constante sobre la ejecución de grandes inversiones, que no sólo aumenten el producto regional sino que también generen empleos. Recientemente se publicaron los resultados de una encuesta realizada por Cadem y CORPROA donde se destacan, dentro de las principales preocupaciones de los atacameños, la falta de inversión pública y privada y el consecuente desempleo.

Según datos de la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables, en la Región de Atacama la cartera de proyectos de inversión para los años 2019 – 2023 es de US$11.570 millones, de los cuales tan sólo US$554 millones (equivalentes a cinco proyectos) están en etapa de construcción. En tanto, aunque las cifras de desocupación han mostrado continuas bajas en comparación al año anterior, persiste un alto porcentaje de informalidad laboral, así en la última medición correspondiente trimestre marzo – mayo si bien la cantidad de ocupados creció en 7,6%, la cantidad de ocupados informales aumentó en 14,1%, con ello la informalidad abarca cerca de un tercio de la ocupación en la Región de Atacama (la tasa de ocupación informal en el trimestre marzo – mayo de 2019 alcanzó un 29,9%).

 

¿Cómo evalúan las medidas del gobierno? ¿Qué impacto pueden tener en la inversión?

Con un 4,8% de la cartera de proyectos de inversión en etapa de construcción (en base a datos de la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables) el impacto de las medidas “Pro-Inversión” pareciera no ser el esperado todavía. Las modificaciones tributarias y el largo camino de trámites, permisos y observaciones que debe atravesar un proyecto para materializarse aún representan fuertes barreras de entrada. Esto no quiere decir que se deban transar estándares de sustentabilidad, pero si es necesaria mayor claridad en los procesos  para generar interés y confianza en los inversores.